RARA ALEGRÍA...
...la que vive un país en el que su presidente no puede estar presente en ningún acto junto al pueblo.
Todas la noticias de este 25 de mayo indican que Macri asiste al Tedeum en la Catedral en medio de un fuerte operativo de seguridad, lejos de cualquier expresión popular que pudiera poner incómoda a la selecta y reducida comitiva.
La élite minúscula integrada por algunos miembros más cercanos de su gabinete y el militante presidente de la Corte Ricardo Lorenzetti escuchó algunas tibias indirectas del Cardenal Poli reclamando "aliviar el dolor de los mas pobres y priorizar la atención a los niños y abuelos más vulnerables".

Lo que hasta hace poco era una gran fiesta nacional
masiva, pública, popular, con alegría, hoy se reducirá a una Plaza vacía, y un almuerzo del selecto elenco gobernante y algunos pocos allegados, en la amurallada residencia de Olivos.

Una muestra más del relato que habla de esperanza, expectativas, y hasta alegría, en medio de una realidad atravesada por el empobrecimiento acelerado y la caída de la calidad de vida de millones de argentinos.
El contraste con anteriores celebraciones es dramático. Como infinitamente opuesta es la respuesta, el fervor y la alegría popular.
El relato es parte de la gran mentira, y la realidad que también hoy se muestra, demuestra, una vez más, que la verdad es invencible.
El relato es parte de la gran mentira, y la realidad que también hoy se muestra, demuestra, una vez más, que la verdad es invencible.
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