domingo, 14 de octubre de 2012

FANATISMO Y TARA MISTICA
Alguna vez leí sobre las razones de la persistencia de la “tara mística”, la que sin dudas tiene grados según el impacto que en cada uno tenga la herencia genética, entre otras cosas.
Ahora, lo del pastor Juan Carlos Tuyaré, es verdaderamente una inquietante muestra de cómo el fanatismo religioso dinamita y pulveriza la razón. Y si bien su virulencia, agresividad y odio, impulsan al rechazo, corresponde el análisis objetivo y cierto grado importante de compasión, no en el supuesto sentido religioso, sino estrictamente humano.
Este domingo, su artículo en el Diario Norte titulado “República bananera” es casi un grotesco en el que se entremezclan resentimientos ideológicos y pasiones humanas con blasfemias y delirios místicos.
Se apoya el pastor para autocalificarse habitante de una república bananera en que nos gobierna una dictadura. Esto es una dictadura es lo que dicen quienes fueron amigos de las dictaduras. Si no veamos a la oposición mediática que el 24 de marzo de 1976 titulaba a tapa completa “Total normalidad. Gobiernan las Fuerzas Armadas”. Y hoy con una presidente que en su segundo mandato es respaldada por el 54% de los votos, sostienen: esto es una dictadura. Y el pastor repite.
Y como buscando apoyo dice que “lamentablemente desde el punto de vista de la opinión internacional somos una república bananera”. Pobre intento. Evidentemente la lectura permanente de la Biblia no le permitió al enviado enterarse que, no ya el tercer mundo, sino el primero, mira a esta república bananera como para observar sus políticas de inclusión y sostenimiento de la economía en un planeta tambaleante. No pudo enterarse que a Obama –que quién duda lo sabe todo- le aconsejan mirar el modelo argentino. No pudo ver en los diarios dependientes e independientes que miles de españoles están llegando como sus abuelos a esta república bananera en busca de futuro.
Pero para no hacerla tan larga vayamos al mensaje que en el nombre de Dios, el pastor le hace llegar a la Presidenta:
“Señora Presidente, cada vez que amanece, desde hace mucho tiempo, usted le miente descaradamente a un todavía importante sector de los argentinos. Otro sector, que crece día a día, ya se dio cuenta. Satanás es el padre de la mentira porque miente desde el principio. Usted está utilizando diariamente una herramienta diabólica como es la mentira para gestionar su gobierno. Pero Dios se dio cuenta aún antes de que usted lo haga. Usted podrá mentirle a los seres humanos, pero jamás a Dios.
Su gobierno puso a nuestro país a la vanguardia mundial de supuestos logros conseguidos, a lo que usted graciosamente llama derechos individuales, como por ejemplo el matrimonio igualitario, cosa abominable para Dios. El ha desechado su gobierno.
Usted seguirá ejerciéndolo hasta que El lo disponga. Porque Dios tiene poder, tanto para poner como para sacar presidentes. Al menos que usted se arrepienta, su gobierno ya ha sido desechado.
El hecho que usted todavía ocupe la presidencia no significa de ninguna manera que Dios lo apruebe. Hace rato que se apartó.
Su futuro solo depende de usted. Puede arrepentirse de lo que está haciendo o elegir seguir así. De una o de otra manera, usted deberá rendir cuentas al cielo, y allí no encontrará ningún juez capaz de sobreseerla.
No sería completo el mensaje si no le dijera que Dios la ama, pero aborrece lo que usted hace.
De usted depende.”
Mensaje groseramente e irrefutablemente falso. Un invento entre absurdo y desopilante, pero nada cristiano claramente.
Como vemos, arranca la voz del Señor, calificando como mínimo de estúpidos a un importante sector de argentinos a los que la presidenta aún engaña. Y vaya a saber producto de que iluminación celestial cuenta que otro sector que crece día a día, -en el que se incluye, seguramente alumbrado por algún haz divino- ya se dio cuenta. Se dio cuenta y, obvio, no cree en nada de lo que ve y que está pasando. Solo cree en la voz del enviado.
La realidad; la inclusión de miles de compatriotas a un pedazo de pan; millones de nuevos jubilados; miles de viviendas dignas; millones de computadoras para los niños que nunca las tuvieron ni las tendrían; cumplimiento del dictado constitucional respecto del presupuesto de educación como construcción de igualdad, ciudadanía y futuro; la repatriación de centenares de científicos; el desendeudamiento liberador y soberano; el incremento de las reservas a más de 45 mil millones que nos permiten soportar la crisis mundial mientras se desploman economías supuestamente sólidas; la Corte Suprema independiente; la industrialización y generación de seis millones de nuevos puestos de trabajo; La Asignación Universal por Hijo con inclusión educativa de ciento setentaenta mil niños y reducción de la indigencia en un 70%; las condenas a los genocidas; el protagonismo inédito de la argentina en los más importantes foros internacionales; el fortalecimiento del Mercosur y la Unasur; el respeto a la libertad de todas las expresiones políticas y sociales sin represión, son entre otras las cuestiones que los engañados si vemos.
Así como vemos muchas deudas pendientes. Pero vemos, valoramos y sentimos nuestras las conquistas conseguidas por todos y para todos en éstos nueve años. Y si no nos gusta algo no nos refugiamos en la soberbia de arrogarnos la voz del Señor como para descalificar los logros espetando: “Su gobierno puso a nuestro país a la vanguardia mundial de supuestos logros conseguidos, a lo que usted graciosamente llama derechos individuales, como por ejemplo el matrimonio igualitario, cosa abominable para Dios.”
No es de buen cristiano calificar a los logros como supuestos, y quitarles el valor de derechos individuales porque el matrimonio igualitario está entre ellos y traer cual oficial de justicia divina la sentencia de abominable por parte de Dios. Un delirio.
Al que a modo de posdata agrega que “Él ha desechado su gobierno” Lapidario. De allí a la hoguera solo un paso.
Además, la copia para la sentenciada que el Oficial Divino entrega contiene una afirmación de francamente dudosa autenticidad. “Usted seguirá ejerciéndolo hasta que El lo disponga. Porque Dios tiene poder, tanto para poner como para sacar presidentes.”
Y creo que aquí el buen pastor confunde al Supremo con las cabezas del clero argentino, que sí han puesto y sacado presidentes, o lo que es más terrenal aún: con Magnetto que aseguró sacar presidentes con tres tapas de su biblia. A propósito convendría que el pastor revise cuál de las dos está usando.
Para no involucrar a Dios en estas cuestiones terrenales, y dada la afirmación de Tuyaré que Él puede sacar presidentes vale aclarar, sin que el enviado del Señor se moleste, que ningún golpe de estado nunca ha sido porque Dios haya dispuesto el cese de la autoridad constituida. Siempre han sido los hombres.
El remate del anuncio que trae el pastor del Supremo es durísimo: “No sería completo el mensaje si no le dijera que Dios la ama, pero aborrece lo que usted hace.” Clarísimo por si alguien dudaba de la conexión directa y precisa de Tuyaré con el Señor.
Sin esa conexión ni mucho menos digo que nadie puede sostener que no haya injusticia en la argentina. Que muchos compatriotas esperan mejores oportunidades. Que la lucha por la distribución equitativa de la renta está en marcha pero todavía en deuda. Que décadas de gobiernos al servicio de minorías dejaron millones de argentinos al margen de todo y que eso no se remedia tan pronto. Que subsisten nichos de corrupción que afectan al estado, desde el estado y desde lo privado. Pero de igual modo nadie puede ignorar que la argentina de estos años es extraordinariamente más justa e igualitaria que la de diez, veinte o treinta años atrás. Nadie puede ni en su más cerrado fanatismo faltar a la verdad sobre la enorme inclusión social que hemos experimentado. Como nadie desde el respeto por la verdad deja de reconocer que han mejorado todos los índices sociales respecto de diez años atrás, y que esto es vida, y calidad de vida, aunque falte más.
Entonces, calificar a este gobierno de dictadura, y a nuestra argentina de república bananera, es cuanto menos un ejercicio de irresponsable descalificación injusta y falsa, producto en este caso más de un fanatismo místico y delirante que del ejercicio razonable de una crítica política constructiva.
Con sinceridad creo por ello que el pastor opositor flaco favor le hace a Dios con esta actitud de agredir, descalificar, desinformar, ocultar, falsear y manipular la realidad, todo en su nombre. Y corre en consecuencia el riesgo de ser severamente reprendido llegado el momento.
Lo que sigue, es lo que al principio mencionaba haber leído sobre el fanatismo y la tara mística. Y a juzgar por ciertas conductas, sin quererlo, entre quienes seguramente desprecian estos conceptos están quienes con los suyos se empeñan en darle la razón y confirmar la contundente postura de Lisandro de la Torre.
“La enseñanza sistemática de lo sobrenatural y la herencia mística son los dos factores preponderantes en la persistencia del fanatismo. En el instinto religioso que en la actualidad, bajo todas las latitudes, impulsa a creer en lo absurdo a millones y millones de seres hay, sin duda, un factor atávico subconsciente, tan poderoso como el que impulsa a una abeja a construir su colmena; y así como en el secreto de los cromosomas casi invisibles están impresas las peculiaridades más extraordinarias que se transmitirán a un animal o a una planta, es verosímil creer que también en los pliegues de un cromosoma residan las inclinaciones religiosas irresistibles, como residen los elementos que darán color a las plumas de un ave o a los pétalos de una flor. Un gallo Leghorn no podrá ser nunca colorado mientras los cromosomas de sus células germinales dispongan que sea blanco, y un místico que siente lo sobrenatural desde la época en que un antepasado suyo hace 25.000 años se sobrecogía ante el estampido de un rayo, tampoco podrá, probablemente alcanzar el equilibrio de un espíritu libre de supersticiones hasta que el tiempo y una lenta y persistente modificación del ambiente, cambien la naturaleza íntima de los tejidos que transmiten la tara mística”

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