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domingo, 22 de febrero de 2015

Evita. Se agotaron las flores...
EL VALOR DE LAS CONCENTRACIONES
Las grandes concentraciones no siempre tienen efectos transformadores o incidencia duradera en las sociedades. Para que ello ocurra las motivaciones que las impulsen deben estar vinculadas a necesidades populares que pueden ser materiales o espirituales, contener verdad, legitimación real, y sostenerse en el tiempo y el territorio.
Pero no solo del y por el grupo convocado, sino de una porción mucho más abarcativa del colectivo social, salvo se trate de algún sector notoriamente mayoritario dentro de ese colectivo, con organización y disciplina que pueda por sí mismo constituirse en fuerza representativa. Y no siempre los marchantes lo expresan. Es más, en general no lo representan. Y también que ese encuentro no sea producto de explosiones reaccionarias circunstanciales de preocupación o ira frente a hechos determinados, así éstos sean la gota de agua que colmó el vaso. Los cacerolazos por el dólar son la muestra luminosa de concentraciones reaccionarias de grupos minoritarios que en nada mueven al colectivo social, y así se esfumaron con más pena que gloria. Las frecuentes bravuconadas como "que tomen nota" no son más que eso. La nota la toma la sociedad cuando se siente colectivamente identificada y es ella la que impulsará cambios.

Ninguna concentración es espontánea. No existe la casualidad que miles o decenas de miles de personas salgan simultáneamente a concretar un acto en un lugar distante. Siempre ante un hecho motivador desencadenante, y una acción convocante que puede ser planificada o que a partir de pequeños grupos activos, se va construyendo con el paso de las horas y el contagio que hoy estimulen las redes sociales y los medios de comunicación. Y ese hecho, o que quienes convoquen faciliten logística, en nada invalida el acto. Ya que en ésta última cuestión, vastos sectores de recursos limitados se ven imposibilitados de expresarse sin un puente para llegar al punto de expresión. Entonce es legítimo el vehículo que iguale posibilidades. Toda concentración masiva, sin logística de transporte claramente representa solo a quienes tienen poder de movilización propia, excluyendo al resto. Lo de "acarreo" y "chori" dicho peyorativamente son pequeñeces de estrategas del desprecio y la exclusión.

Sincerar la convocatoria y especialmente los objetivos reales daría a la movilización legitimidad plena. Pero es frecuente que se oculten convocatoria y logística, como que si no existieran, ello le diera una mayor entidad al acto. Este intento sí se constituye en degradante ya que ante la evidente falacia, es el bumerang que termina poniendo en duda la cuota de verdad y legitimidad de todo acto, hasta en sus fines y objetivos.

Finalmente la acción activa de los grupos mediáticos en montar operaciones de todo tipo, que a esta altura de sus fracasos reiterados ya incluyen muertes, tiene efectos inmediatos para esos intereses, pero como toda fabulación tendiente al engaño del colectivo, y la falla en la valoración de su inteligencia, se va desvaneciendo ante la realidad que la desmiente. Así es previsible su cada vez menor influencia futura.

Blumberg
Motivada por la impotencia, la ira y la desesperación comprensibles en un padre lacerado, fue explotada por sectores que vieron la oportunidad de volver a prácticas autoritarias y estigmatizantes hacia el grupo social excluido: los pobres. Se explotaron las fibras más íntimas de la sociedad conmovida ante la gran difusión por la muerte de un joven de clase media alta, culto, de buena familia, para convocar a la defensa de la vida. Claramente no fue una muerte más. Y no lo fue por las características de origen y pertenencia mencionadas, ya que jóvenes de la misma edad mueren con frecuencia en el país y el mundo, pero no son nota porque no pertenecen a lo culturalmente valioso para ese sector, para el poder concentrado, y los grandes medios de comunicación, todos sí parte de lo -para ellos- socialmente valorado.

Fue una convocatoria de un sector acotado y excluyente, que terminó en un alegato por la mano dura extrema que solo tiene consenso en la minoría que considera hermanos gemelos a la pobreza y el crimen, y además asigna culpabilidad de pobreza a los pobres.

Esta concentración no tuvo ni construyó legitimidad social colectiva, lo que dice mucho y bien del conjunto, y en consecuencia pasó de una gran concentración a cero, y el señor Blumberg al que algunos cínicos proponían presidente, cayó en el desprestigio y la pena, ya que la nota mas perenne del caso es que su título de ingeniero no existía. 

Galtieri
Malvinas era claramente una causa con capacidad de atravesar al cuerpo social argentino y convocar la solidaridad latinoamericana. Es por eso que ante la irresponsable aventura genocida la primera reacción fue la exaltación de patriotismo y júbilo contenido desde la más tierna infancia cuando en las escuelas públicas "las Malvinas son argentinas" se grabó a fuego en millones de corazones con la misma certeza que una mano es parte del cuerpo, en este caso mutilada.

Una impresionante muchedumbre colmó la Plaza, y coreó la consigna añeja, permitiéndose la euforia incontenible hasta incluir el nombre del faccioso que se asomó al balcón con la ilusión del objetivo -que veía- concretado de quedarse, y quien sabe si entre los vahos alcoholicos que inundaban su inflamado cerebro, la ilusión de opacar al mismísmo Perón no influyo en la torpeza desafiante de aquel "si quieren venir, que vengan, les presentaremos batalla" que no era más que el preanuncio del matadero al que se cargaban, una vez más, centenares de victimas inocentes.

La falta de verdad en el criminal intento, y la traición que sintió el pueblo frente a la manipulación de los medios de comunicación concentrados que apoyaban a la dictadura, y decían ¡estamos ganando! mientras nuestros hijos allá morían más por el hambre y el frío que proveían sus jefes, que por las balas enemigas, desmontó rápidamente el castillo imaginado y lejos de la soñada perpetuidad para la tiranía, se constituyó en el despertar de la democracia. 

La gran concentración que ovacionó al tirano, llevada por un impulso patriótico comprensible, quedó como una mancha negra en la historia de las movilizaciones populares. Y tuvo trascendencia sí, pero totalmente opuesta a la buscada.

Perón
El 17 de octubre de 1945 tuvo lugar la manifestación ciudadana con mayor capacidad de incidencia en la vida pública argentina en una circunstancia, y también en toda la historia. 

Esta concentración masiva que lejos de ser expontanea comenzó a gestarse el mismo día 12 cuando se conociera la orden de detención del Coronel Perón por parte de presidente Edelmiro Farrell convocó a todos los trabajadores argentinos tras el imán aglutinante de rescate del hombre que entregó dignidad, respeto y bienestar.

Aquí si había un sector social organizado y con capacidad propia de sostener los objetivos. Miles de obreros no solo del conurbano bonaerense, sino de todo el país, comenzaron a movilizarse el 15 de octubre exigiendo la libertad del hombre que había sido, desde la Secretaría de Trabajo, el impulsor de la mayor ganancia de derechos jamás soñada por los trabajadores argentinos.

Hubo convocatoria, organización, convicción y fuerte motivación en un colectivo determinante para la vida política, económica y social del país.

Es por eso que la concentración del 17 de octubre, no solo masiva, sino con espíritu de entrega y sacrificio, obligó a la facción dominante a liberar al prisionero y pedirle que anuncie desde el balcón a la muchedumbre tal hecho para evitarse mayores consecuencias. Previo, la presión popular ya había investido a Perón de la potestad no dicha ni escrita para exigirle al gobierno la renuncia de todo el gabinete, y el retiro del general Eduardo Avalos, mas el inmediato llamado a elecciones, como ocurrió

Estos hechos y el posterior triunfo de Perón el 24 de febrero de 1946 son elocuentes respecto de la consistencia política y sociológica de una concentración popular. De un Perón decidido a retirarse de la vida política, esta movilización no solo fue rescate de la cárcel sino que lo catapultó a la presidencia. Ese día el propio Perón se comprendió Perón.

El 24 de febrero de 1947 solo cinco meses después de haber sido encarcelado, la fórmula Perón Quijano se impuso a la integrada por Tamborini Mosca, más el apoyo de embajador de EEUU Spruille Braden, y vaya coincidencia con la última elección de Cristina Fernandez, con el 54,4% de los votos. 

La marcha de octubre tuvo todos los ingredientes que se deben dar cuando sus objetivos son claros y sus fines inequívocos, por eso la historia la recordará definitivamente popular y transformadora, y con incidencia gravitante el el futuro del país.



Patronales Rurales
Poderosos patrones, definidos "El Campo", por la prensa libre, honesta y transparente, la misma que hoy a cinco fiscales severamente cuestionados llama "Los Fiscales", luego de 127 día de lock out, que solo puede darse entre poderosos explotadores con el apoyo de las multinacionales exportadoras festejaron ruidosamente una traición. La de Julio Cobos a los miles de pequeños y medianos productores argentinos que quintuplican en número a la minoría combatiente contra la distribución de la renta. Combatientes en contra de quienes simulan representar.
Festejaban no devolverle al pueblo y a los pequeños productores parte de la renta extraordinaria que el esfuerzo de todos permitía.
A la gran concentración sumaron como es ya habitual, a una oposición cuya única lucha es por ser la alfombra elegida para ser pisada en los despachos patronales mediáticos por quienes aspiran ser conducidos.
Sabedores del malestar que provoca la rotura de huevos para hacer la gran tortilla que alcance para todos, se encargaron de convocar a quienes aboyaban cacerolas por nobles causas como la de atesorar dólares para HSBC mediante convertidos en polizontes que volaran a paraísos como Suiza; sumaron también a la omnipresente Cecilia Pando y las huestes del golpismo; a toda la clase media alta que vivió décadas felices siempre que los trabajadores y los pobres prestaron sus brazos baratos y se cuidaron de comer poco no por dieta, sino por la amenaza latente de no comer. 
Si todos éstos y algunos más que no dieron la cara, promovieron la concentración de la insolidaridad, del egoísmo, de la acumulación, la especulación y el vivir sin trabajar, del desabastecimiento claramente golpista, y fueron muchos, podría pensarse que fue un éxito, a tal punto que no faltó el pedido de capitulación democrática bajo la delirante pretensión que Julio Cobos, el traidor del voto No Positivo asuma el gobierno. 
La historia lo desmiente categóricamente. Millones poco tiempo después dieron a la presidente no solo un triunfo categórico en todo el país, sino contundente también en el corazón duro de los pueblos donde se asientan estas patronales terratenientes. 
Claramente esta gran concentración, estuvo huérfana de legitimación colectiva, y famélica de consenso popular. Por eso su trascendencia en términos positivos ha sido nula para el conjunto y altamente negativa para los pequeños y medianos productores que perdieron la ocasión de mejorar su rentabilidad con retenciones segmentadas. Basada en la mentira se desnudó rápidamente a pesar de la metralla mediática. Otra vez el número no ha sido virtuoso, y su trascendencia se ha dado en el sentido inverso al buscado.

Nisman
Como si fuera un partido algunos sectores quieren centrar el éxito del 18f en el número. Fueron 400 mil dicen. Siguiendo ese parámetro y dando por cierto el número, para un coglomerado urbano de 13 millones de almas y si de partidos se trata, sería una clara derrota frente a los 50 mil de Milagros Sala en Jujuy, provincia que en todo su territorio reúne 720 mil compatriotas. Pero ya lo hemos dicho, discutir sobre el número es irrelevante. Lo relevante es si va a producir cambios trascendentes y positivos en relación con el objeto declamado. Milagro Sala claramente ha consolidado esos cambios. Mientras que aquí esta marcha muestra anorexia extrema.

Resulta imposible -felizmente- construir legitimidad desde la simulación y la falacia. Esto es válido para cualquier empresa, y también para los intentos de manipulación de hechos, circunstancias y objetivos que aunque en sí mismos tengan entidad, su desvío constituye una violación inaceptable a la verdad. Inaceptable para la imprescindible coherencia que la trascendencia positiva exige.

La gran concentración del 18 de febrero tan masiva sí, como algunas de las anteriores, tiene escasísimos puntos de contacto con cualquiera de ellas, y absolutamente ninguno con la última mencionada. 

Un análisis objetivo, descarnado y libre de sentimentalismos, lleva a despejar el escenario Nisman de subjetividades que se han construido para mostrar heroísmo, lealtad, sacrificio y verdad, total y absolutamente inexistentes en la conducta del fiscal fallecido. Una prueba, entre tantas, es la dura, sólida y concordante crítica de los más legitimados para la opinión como son los familiares de las víctimas.

Pretender por el hecho trágico de su muerte, pero más por conveniencia política hacer creer que Alberto Nisman tuvo una conducta irreprochable en la investigación del caso AMIA, en la persecución del encubrimiento y en la final denuncia al gobierno, es subestimar la inteligencia colectiva y faltar al respeto a las víctimas y sus familias.

Tanto la voladura de AMIA como la de la Embajada de Israel se enmarcan en intereses geopolíticos lejanos a los del pueblo argentino y su territorio. Estos hechos tienen el mismo objetivo estratégico que la demolición de las torres gemelas por parte de los enormes intereses de la industria bélica y el poder concentrado real que gobierna EEUU. Ese objetivo no es otro que justificar y habilitar ataques a enemigos declarados o fabricados en función de los intereses económicos y geopolítcos de éstos países que han dado históricamente muestras elocuentes de desprecio por la palabra, la verdad y la vida. Incluida la de los propios.

En el caso Nisman, son tan poderosos los intereses que rodean la voladura de AMIA que su esclarecimiento y la verdad se constituiría sin lugar a dudas en el mayor escándalo político judicial de la historia argentina y con escasos similares comparables en el mundo. A tal punto que temblarían supuestas sólidas construcciones geopolíticas con pies de barro.

Por eso, CIA, Mosad, SIDE, SI, Estado de Israel, AMIA, DAIA y gobierno de EEUU, están empeñados en que la investigación se haga con la estrategia del tero. Esto es, que lleve a todo el mundo lejos del nido en el que están los protegidos, y ellos mismos. Y Nisman ha sido un instrumento de estos intereses. Y se ha prestado a todas las canalladas criminales que le han planteado, Prueba de ello es que condujo la causa a un callejón que pretendía no tener final. 

Por eso el pánico invade cuando aparece el memorando. El memorando podría marcar el final de la estrategia del tero. Y más que nadie lo sospechan quienes marcaron ese rumbo, o sea todos los que tanto reivindican una investigación que no produjo absolutamente ningún avance hacia el esclarecimiento, con mucha gente parada sobre los frenos junto al fiscal Nisman. La declaración de los iraníes sin la contaminación de los encubridores marcaría el final de una pista imposible de explicar.

Todo tiene que ver con las miserias humanas y las debilidades éticas y morales. Los prostíbulos prohijados desde los servicios, se constituyeron en un servicio adicional extraordinario, y jugaron un papel vital ligado a esas debilidades humanas. Convidados a platos irresistibles en selectos y ultra reservados restaurantes del sexo y las drogas, políticos, fiscales, jueces, periodistas, economistas, predicadores, luchadores sociales, poderosos empresarios, y hasta algún que otro cura para bendecir la mesa, se dieron panzadas que los llevaban a tocar las nubes de un cielo que ignoraban cubierto de cámaras y grabadores. Horas de películas fueron ingresando al patrimonio de los autopartistas de la extorsión que se ofrecían a la industria de las operaciones.

La marcha del 18f la organizan actores de esos grotescos que como condición de que no se filtre algún avance de uno de sus tantos protagónicos vienen caminando en la pendiente del lodazal que ya se devoró a Nisman como paso final planificado en la operación contra el gobierno, de la que la denuncia fue solo un disparador necesario. Y de allí la escasa importancia dada en la elaboración de su contenido. 

La convocatoria tuvo todas las hipocresías y ninguna autenticidad. Se decía por Nisman, y era por sus complicidades. Se reclamaba Justicia, y era por impunidad. Se coreaba Patria, y era por colonia. Se clamaba democracia, y era por corporaciones. En definitiva se sintetizaba como la búsqueda de la verdad, desde una interminable y plena carga de mentira. Todo esto en boca de los organizadores, el poder mediático que los conduce y la oposición política reptando en ese submundo. No así la muchedumbre que por distintos y variados motivos se convocó mayoritariamente ignorando ser usados en casos y a sabiendas pero sin importarle en los menos.

Desde ya que miles, como a la de Blumberg fueron movidos por el noble sentimiento de pesar y solidaridad con la familia, y como ocurre con quienes en su buena fe creen a todos como ellos, con una cuota de peligrosa ingenuidad frente a la descomunal manipulación mediática que en nombre del poder conduce hoy en argentina los hilos de la trama por los intereses antipopulares y antinacionales. Es tiempo de despertar esas nobles conciencias para que no se conviertan en instrumentos del mal que disfrazado de abanderado de verdad, justicia y libertad busca garantizarse impunidad y negocios coartando cada uno de los principios y valores que dice enarbolar.

Esta concentración, por la ilegitimidad de origen, por la descomunal falacia en absolutamente todos sus planteos, por la burda y patética simulación de dolor desplegada ante el evidente aprovechamiento de la muerte, por la inconsistencia de un reclamo sin identificación clara de un destinatario al demandar justicia sin indicar a quién, y especialmente por el intento de vil manipulación al pueblo, tiene claramente el destino Blumberg. El día que la verdad ilumine, de los supuestos cientos de miles quedarán desnudos, como fueron filmados en los burdeles que los condenaron, cinco fiscales, un par de jueces y algunos ex políticos en retiro efectivo.

La historia rescató ya la del 17 de octubre del 45 y la del 26 de julio del 52, porque ambas han sido legítimas y transformadoras, la primera por lo ya dicho, y la segunda porque grabó para la posteridad el legado de entrega y lucha de la mujer símbolo de amor y solidaridad para el pueblo argentino. De igual modo se encamina a sellar la que se convocó ante la muerte de Néstor Kirchner el 27 de octubre de 2010 como disparadora de la militancia juvenil hacia la consolidación transformadora de una patria Justa, Libre y Soberana, todas ellas, miles más o menos, con clara legitimación popular colectiva. Y eso es lo que trasciende, transforma, y vale.

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