Habiendo sufrido un accidente doméstico que derivó en una fractura, don Aledo se encuentra internado en el Hospital Perrando.
Desde este blog hacemos votos por su pronto y total restablecimiento.
¡¡¡FUERZA DON ALEDO Y UN FUERTE ABRAZO!!!
No repudiarlas no es ser tolerante, es ser irresponsable y cómplice de campañas montadas para destruir. Y aquí tampoco cabe el discurso de "se creen dueños de la verdad", porque, como dijera el compañero, la única verdad es la realidad, y la realidad indica que la mayoría de estas afirmaciones de los "tolerantes" nada tienen que ver con la realidad real que se quiere reemplazar por la virtual con los nuevos cañones del ejército origárquico: los micrófonos, las pantallas y las partituras de los diarios.
1909, con sus 9 años recién cumplidos, quedó huérfano de padre, apenas podía entender el significado de la muerte. Su casa de bloques de piedra albergaba a su madre y siete hermanos, él era el menor, cuatro mujeres y cuatro varones. Las penurias vividas eran muchas, las carencias dolían...No obstante su infancia transcurría feliz, iba a la escuela y en sus ratos libres era pastor cuidando una docena de ovejitas y dos vacas. En esa tarea de pastores, cosechó muchos amigos, y, como todo niño, ajenos a las vicisitudes de la vida dura, correteaban y jugaban deslizándose por las laderas de sus queridas montañas montenegrinas…pasaron los años y, ese pueblo, que por siglos luchó contra los invasores de todos lados, entró en la guerra de 1914, allí el hambre y la miseria asolaron con rudeza. Lo poco que tenían debían compartirlo…”venían los invasores y arrasaban con todo lo que era comestible, carenaban las ovejas, las gallinas, llevaban los quesos, trigo, papas, abrigos, zapatos…; cuando los nogales estaban cargados de nueces maduras se llevaban todo, así con todos los frutos de estación, quedaban las ramas peladas… venían nuestros soldados y de lo poco y nada que había se destinaba a alimentarlos para que puedan seguir resistiendo”...nos relataba. Y, ése niño de catorce años, conoció el hambre. 
loaban. En Belgrado se encontró con sus sobrinos queridos, disfrutó con ellos, pero tenía mucha ansiedad de llegar a Podljut- Velimlje: su dulce hogar. Su llegada fue una algarabía, se reencontró con sus primos hermanos, sus sobrinos nietos, con muchos de sus antiguos amigos, sus compañeros de escuela y… nuevamente ¡¡¡ con sus queridas montañas!!! Tenía 84 años ¡y había que verlo escalando y bajando cual si fuera un niño!
una flor con lágrimas en los ojos. Cumplió la vieja promesa, le hizo la tumba a su padre, en ella dejó escrito en el idioma y en castellano: “Papá he cumplido mi deseo”
reliquia. Cuando la vio, sonrió con una mezcla de alegría y tristeza, seguramente su memoria voló seis décadas atrás… nos pidió que le sacáramos una foto , sentado junto a ella, notamos que su mano rugosa pasó varias veces por la madera lustrada, como una caricia, como un reencuentro y una definitiva despedida con una antigua y querida amiga…