SUMATE

Si te interesa el contenido de este blog, registrate como seguidor, opina y sugerí temas para aportar al debate. Convertilo en tu propio espacio de opinión.
Registrate como seguidor. Estamos para compartir.

domingo, 28 de abril de 2013

ENTRE LA MIRADA DE UN RUFIÁN Y LA ACLIMATACIÓN DE TANTOS A LA DEGRADACIÓN. 
“Si se politiza la elección de sus funcionarios, la Justicia estará perdida” 
Cualquiera diría que la frase pertenece a algún jurista de nota. Que fluyó de la honestidad de alguno de esos hombres electos sin favoritismos, por sus condiciones intelectuales, su formación y sus valores democráticos, éticos y morales. Uno de esos que la justicia tiene para que la república acreciente sus esperanzas. Y que desde su mirada no ve con buenos ojos esta propuesta de justicia más democrática, porque considera que no debe ser sometida a los vaivenes del manejo de determinada parcialidad política. Discutible, sin dudas. Siempre entre honestos, democráticos y dignos, nunca por parte de rufianes. 

De todos modos y habiendo sido usada la palabra politiza, convengamos que hay un solo modo de llegar a una mejor justicia, esa que todos coincidimos que necesitamos: de la mano de la política. 
Pues, estimado lector, lamentablemente la frase no fue pronunciada por ningún hombre excelente como alguien podría imaginar. Su autoría se le atribuye a Rolando Toledo. 
Sí, aquel “legislador” de la dictadura que desde la Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL) usara su sapiencia para darle el marco legal que los genocidas necesitaban para saquear el país y asesinar con impunidad a sus ciudadanos. 
Hecho esto, manchada su conciencia y sus manos, ya todo lo que vino después es solo la consecuencia de una personalidad corroída por la indignidad, por la voracidad, algunos vicios, y el desprecio a aquellos valores humanos y democráticos que le son ajenos. 
Luego cada cual analizará si la palabra politiza es de correcta aplicación y con qué espíritu se la inserta en la frase. No olvidemos que politiza viene de política y esa sí fue una mala palabra durante la dictadura que el autor abrazara con tanto fervor. 
Ahora bien. Todo el Chaco y parte del país son testigos de cómo Rolando Toledo sentó sus harapos en uno de los sillones del Superior Tribunal Chaqueño. Lo hizo con el mismo objetivo y condiciones que lo llevaran a legislar para los genocidas: garantizar impunidad para el saqueo de su nuevo patrón político. Un solo mérito exhibió para convertirse en Juez del Superior Tribunal del Chaco: ser incondicional de Ángel Rozas.
En este caso sí se puede afirmar que se bastardeó el uso del poder político para profanar la Justicia. Sin ningún mecanismo constitucional y democrático se sentó en el Superior Tribunal a operadores personales del poder ejecutivo de entonces. 
No hay un solo abogado, ni chaqueño medianamente informado que no sea consciente de ello. 
Por eso, en realidad no preocupa tanto la mirada que este rufián pueda tener de la Justicia, como si debe llamar la atención que la sociedad en general tolere la afrenta que la justicia chaqueña sufre con personajes tan ruines como Toledo, Ricardo Franco y Ramón Avalos. 
Y más preocupa que las organizaciones de profesionales, funcionarios y magistrados judiciales, que diariamente se relacionan, aparezcan como habiendo perdido totalmente el olfato ético como para permitirse tamaño exceso de tolerancia. 
Preocupa esta falta de rechazo a la ausencia de justicia que ello conlleva. 
Alarma que esta situación se mantenga tanto tiempo, y que nuestro gobierno, habiendo asumido el compromiso de darnos Justicia Independiente a los chaqueños allá en 2007, hasta ahora haya hecho tan, pero tan poco que más parece que la voluntad política va por el lado de mantener serviles y funcionales en ese lugar, que cumplir con aquella, en su momento motivadora promesa. 
En definitiva, resulta mucho más decepcionante esta aclimatación a la degradación de tantos, que la mirada de un rufián sobre un tema que le es absolutamente ajeno: la Justicia.

martes, 16 de abril de 2013

SI COMPRAS CARNE PODRIDA, PREPARÁ LA CACEROLA
Se escucha decir cada treinta segundos en todos los medios de Clarín que el informe de Lanata fue demoledor para el Kirchnerismo.
La construcción tiene un nombre de película: La Ruta del Dinero K, con el que se busca potenciar la atención de los que preparan cacerolas para el 18A.
La Nación se suma con un informe sobre corrupción en el senado. Hasta la foto que publica, sobre un supuesto secretario, es falsa.
Han perdido totalmente el tino, la vergüenza y la dignidad.
Entregados sin tapujos a terminar con un gobierno que aborrecen por nacional, popular, y en consecuencia al servicio del pueblo.


Lanata presenta su novelón justamente la noche en que se esperaba un demoledor triunfo de Maduro en Venezuela, que no fue tanto.
La idea era opacar la derrota escandalosa de la corpo caribeña, mano mediática del imperio, y sus repercusiones en argentina, con un cortometraje barato en el que participaran un par de esos personajes de tugurio que produce el submundo financiero faranulero de la city porteña.
Impresentable todo.
Desde el montaje de cámaras supuestamente ocultas más evidentes que las del estudio, hasta los diálogos guionados con preguntas de manual y respuestas de libreto televisivo.
Supuestas pruebas que lo único que prueban es la degradación de un personaje que presenta a un par de confesos lavadores de dinero sucio, estafadores, evasores y tramposos que sin pudor se muestran ante cámaras como si fuesen víctimas de malignas conspiraciones contra el más digno de los trabajos.
Y los presenta como testigos creíbles y veraces de hechos de corrupción con relatos tan delirantes como que el dinero se pesa en lugar de contarse; que viaja de Santa Cruz al mundo como si la Unión Europea en crisis hubiera trasladado su centro de impresión de euros al sur argentino.
La subestimación de la inteligencia del televidente en todo su esplendor.
Lanata, aquel creador Crítica y Data54 que –y hablando de plata, decencia e inmoralidad- se fue sin pagar un peso de indemnización a nadie, y sus patrones, saben muy bien que disponiendo de semejante estructura de medios, la verdad pasa a la trastienda.
La verdad para un mercenario, para un estafador de la confianza y la fe pública es lo que es capaz de construir y lograr que sus destinatarios lo tomen como tal.
Y el desafío de quienes están al servicio de la desinformación es construir eso.
Estos días ese es el objetivo, hacer que su carne podrida se venda, para que se batan cacerolas. Esas que suenan al servicio de las minorías cuando desaparecen dólares, esas que se silenciaron cuando desaparecía la gente.

domingo, 7 de abril de 2013

JORGE FONTEVECCHIA. ¿DÉCADA GANADA O DÉCADA INFAME? (*)

La habitual columna dominical de Fontevecchia es una nueva, reiterada y gastada muestra de cómo el establishment desesperado, el mismo que odia visceralmente a Mujica, por
Tupamaro, por zurdo, por desprolijo, por campechano, por políticamente incorrecto, y fundamentalmente por no entreguista, pretende amañadamente y con nulos argumentos manipular una frase como para convertirla en una herramienta electoral. A favor de las minorías que perdieron privilegios con esta “horda” peronista que gobierna el país desde ya hacen diez años. Una década ganada para el pueblo, que ellos ven como su década infame.

Jorge Fontevecchia, uno de los destacados íconos de la desinformación de argentina, en consecuencia pobrísimo pero encumbrado operador del poder antipopular, hace una nueva construcción de la historia del peronismo al que una vez más le asigna la entidad de "relato" con lo cual pone en un lugar de menoscabo a millones de argentinos que abrazaron esa pertenencia. Sin olvidar que muchos de ellos dieron la vida por la causa que define como "el relato".
Del otro lado quedan ellos. Los que saben. A los que nadie les hace ningún relato.
 Y en parte tiene razón. Solo en parte. En ésta última. A ellos nadie les hace ningún relato. A ellos les pagan para que traten de construir un relato que pueda más que la realidad. Pero claro que ellos saben, ellos no creen ningún relato, ni en el propio, a ellos les pagan para que hagan una película que trate de tener mayor fuerza que la realidad y que “la gente” se la crea.
Una frase dicha por nuestro amigo “Pepe” Mujica, en un contexto y en un modo que quienes conocemos sus formas, sabemos desprovista de todo espíritu ofensivo, pretende ser usada de todas las formas posibles que la manipulación sugiere, por quienes buscan el menoscabo tanto del uruguayo como de nuestra presidenta.
Que Mujica haya dicho que es “peor” y “terca” señores relatores, en un elogio. Porque expresa que la presidenta Cristina no es una persona fácil. Que es aguerrida, tenaz y luchadora en defensa de los intereses argentinos. Eso es lo que dice Mujica aunque ustedes se queden en el detalle de la forma. Y que lo haya dicho usando los términos “vieja” y “tuerto” no es más que el uso de terminología popular que millones usamos sin ningún contenido agresivo ni irrespetuoso. Desde ya que a nuestras propias madres les decimos más veces “vieja” que mamá.
Que por su investidura no corresponde el uso de esa terminología sería en tal caso un problema de Mujica. Pero como Mujica demuestra que no es suyo, como no lo son el acartonimiento de la diplomacia, ni ser “políticamente correcto”, pasa a ser de los que creen que lo importante es usar muy bien el idioma, ser correcto en las expresiones, todo por supuesto mucho más allá del contenido.
Veamos cómo después del corte y pegue sobre Perón y Kirchner Fontevecchia cierra la nota: (El "esta vieja es peor que el tuerto" tiene la fuerza de un eslogan que seguramente acompañará como un karma a Cristina Kirchner, desde ahora "la terca". Las palabras de Mujica producen un efecto casi tan devastador como la inundación en La Plata con su ¿centenar? de muertos, que en pocas horas dejó muy herida electoralmente a su principal candidata para el recambio legislativo de octubre próximo, su cuñada Alicia Kirchner, y emocionalmente a su madre, Ofelia Wilhelm, quien se salvó de la inundación en La Plata pero no de las críticas de sus vecinos, y por primera vez tuvo que irse a la residencia de Olivos, pese a la desmentida oficial)
Todo lo anterior era para distraer sobre su propio relato que está en ese último párrafo.
Veamos. Demostrando una enorme pobreza creativa dice que la frase tiene fuerza de eslogan y que desde ahora ya Cristina no es Cristina: es “la terca”. Impresionante expresión de deseos que intenta convertir en realidad sin ningún sustento más que la esperanza que su relato prenda.
Luego afirma que el efecto de las palabras de Mujica es devastador, y lo compara con la inundación a la que le adjudica “un centenar” de muertos. En una corta frase, dos cuestiones importantes que muestran la calaña. La primera y brutal es hacer aparecer los efectos de la inundación como una cuestión casi cholula con el único objeto de darle entidad a la manipulada frase del compañero presidente uruguayo. Y la otra, dejar en la duda la cantidad de víctimas del fenómeno que azotó Buenos Aires diciendo ¿centenar?. Esto demuestra que para Fonteveccia, ojala los muertos hubiesen sido un centenar o mejor un millar, y que la única afectada políticamente sea la presidenta. Ni Macri ni Scioli por supuesto a quienes no se menciona. Para los intereses de estas minorías importan los muertos y se lamentan que no hayan sido muchos más, está claro.
Este mensaje final del artículo es el que está dirigido a relatarle a los lectores que el oficialismo en la argentina y Cristina van, una vez más, encaminados a perder las elecciones porque la inundación y Mujica dejaron “muy herida electoralmente a su principal candidata para el recambio legislativo de octubre próximo, su cuñada Alicia Kirchner”. En realidad Alicia no es candidata a nada por ahora, de modo que es solo para decir, como tantas otras veces que Cristina no gana más, y tratar que eso se convierta en realidad.
 Todo mientras se oponen tenazmente a que se hable se una posible nueva postulación. Porque saben que el relato es nada más que eso, y que la realidad indica que si Cristina es candidata en 2015 ellos deberán esperar cuanto menos un período más para poner en la Rosada un operador de sus intereses. Alguien no tan terco en la defensa de los intereses de todos.

(*)Medios hegemónicos contra sus empleados. Despidos y amenazas: http://www.taringa.net/posts/noticias/15219311/Medios-Hegemonicos-contra-sus-empleados-Despidos-y-amenaza.html Como roba al país Jorge Fontevecchia: http://www.taringa.net/posts/info/8929578/Como-roba-al-pais-Jorge-Fontevecchia.html

lunes, 1 de abril de 2013

MALVINAS FUE OTRO DE LOS CRÍMENES DICTATORIALES
 “Quienes festejan no saben que la guerra es una tragedia descomunal, una desgracia indescriptible, así se la gane”.
Con estas palabras respondió mi padre ya anciano, aquel abril, a la pregunta que le formulara sobre la euforia que se vivía en las calles de toda la argentina.
Habiendo aprendido a amar profundamente esta tierra que lo rescató de la miseria, el hambre y la muerte, no sentía para nada que la entrada en conflicto contra los más poderosos del mundo, fuera motivo de júbilo.
Mucho menos en nuestra condición de abrumadora inferioridad, sin estrategia, sin táctica, y sin ningún tipo de alianzas. Así el objetivo fuera tan noble como la recuperación de un brazo desgarrado de nuestro suelo. Una locura que solo producen cerebros destruidos por la prepotencia, la soberbia, el autoritarismo, la insensibilidad y los vicios. Esos que declaran las guerras envalentonados por haber asesinado impunemente, y bajo los vahos del alcohol, pero mandan a la muerte a los demás. Una decisión, que además le sirvió en bandeja al Reino Unido y a la OTAN, la excusa que necesitaban para fortalecer esa base operativa integral que son las Malvinas para esa Alianza militar: casualidad o ¿un nuevo acto de entrega?
Esta herida abierta llamada Malvinas fue también una justificación para que algún uniformado se acordara de “Caincho”, correntino; y de “Beto”, chaqueño. 20 años de olvido, ignorancia y desprecio se interrumpen. La patria llama dicen los que no van. La patria llama justamente a los que nunca asistimos a ningún convite para bien. Solo para cosechar para otro, para hacer la silla en la que nunca nos sentamos, para amasar el pan que nuestros hijos no comen. Y ahora sí a nosotros, justamente a nosotros, nos llaman para ir a matar vaya a saber a quién, o para tener el honor de morir por la patria, dicen.
“Caincho” se subió al camión ignorando su destino. Ahí ya estaba “Beto”, viniendo del Chaco, quién antes de partir vendió su bicicleta y su cama como preanuncio de un viaje sin retorno. El destino común no querido los unió en el camino y la amistad.
Rio Gallegos. Encendidas arengas calientan la sangre para matar el frio, y al enemigo.
Puerto Argentino, gélido preludio del fututo. Se entibian con buena comida, ropa, cobertura para la lluvia, el frío y el viento eterno. La guerra no parece ser tan dura.
Pero la regla indica que para el pobre lo bueno dura poco. A los pocos días se anuncia que la patria nos necesita en Ganso Verde. Y como el soldado no opina, solo obedece, el desierto congelado nos recibe para cargarnos de soledad. Cavamos una trinchera, imposible, sale agua helada. Nuestro nuevo hogar es el reparo de las piedras y algún viejo tractor abandonado, ahí del mar, a metros. Nuestro seguro de vida, un fusil con seis cargadores, y unas pocas raciones de comida.
Es por un par de días nomás. Nuestros generales prometieron volver pronto con refuerzos, comida, carpas, municiones, cañones.
Pasan los días, las frías raciones de comida se acabaron. El hambre hizo puntería sobre algunas ovejas. ¿A quién le puede importar que no se puedan cocinar? Cuando ya cuesta levantar el fusil, sin fuerzas, la carne cruda es medicina que rescata de la muerte cercana.
Ojala vengan pronto los nuestros. Ojala nunca vengan los piratas.
Nunca llegaron los nuestros. Nunca. Pero sí llegaron los barcos, y de los barcos bajaron ellos. Unos “gringos grandotes” que parecían gigantes con esas ropas para frio y lluvia. Miras infrarrojas, municiones, cañones, bengalas.
Agarrotados y famélicos, nos parapetamos tras el viejo tractor y las piedras, y comenzamos a tirar. La guerra no tiene opciones, es a matar o morir. Pero no duró mucho. Ellos eran muchos más y los cañonazos desde los barcos y las balas que llovían alcanzaron a los nuestros.
“Beto” salió corriendo de su refugio con las pocas municiones que le quedaban para cumplir con la arenga: ¡vencer o morir por la patria! Y cayó a unos pasos de mi refugio. Mi última munición ya había partido. Se acabó pensé. Entre la lluvia de agua helada y balas lo arrastré hasta mi piedra. Traté de darle el poco calor que le quedaba a mi cuerpo. Lo abracé fuerte, pero no alcanzó. En un instante partió. En el mismo instante levanté los ojos y me encontré mirado por veinte o treinta ojos. El enemigo también fue testigo de su ida. “Beto” ya cumplió, no pudimos vencer. Es hora de morir me dije en silencio.
Lo recosté contra la piedra, cerré sus ojos y me puse de pié esperando se cumpla para mí también el morir por la patria ante la derrota. De pié, firme, me acomodé los empapados harapos mientras me despedía de mi madre, con el pensamiento, a la distancia. Le pedí perdón por no haber podido vencer. Por dejarla sola. Cerré los ojos, no quería verla venir a la muerte, prefería me sorprendiera, y lo más pronto posible. ¡Tiren!, dije para mis adentros. No tiraron, y me condenaron a esta angustia que solo se alivia cuando veo a toda Latinoamérica unida tras las Malvinas.
Días después me enteré que a los prisioneros nos dejaron en Montevideo. Ahora sí, otra vez los nuestros. Otra vez los generales. Ahora para escondernos como la vergüenza de una guerra que no supimos ganar.
Ellos explicando quiénes eran los culpables, los enemigos. Todos menos ellos que no tiraron un solo tiro, que no comieron ninguna oveja, que no perdieron ningún dedo arrancado por el hielo.
Ellos no, porque ellos no fueron, nunca estuvieron.
Ellos solo se comieron nuestros chocolates.
Ellos fundieron en lingotes el oro que vos entregaste.
Ellos no perdieron la guerra. Ellos no estuvieron en ninguna guerra….”
Compañero combatiente de Malvinas, soldado heroico que no diste discursos desafiantes al amparo cobarde del calor de los despachos, esperaste congelado y hambriento en la trinchera el momento del combate. Moriste por la patria. Merecerás siempre el respeto y reconocimiento de tu pueblo. Ese que mantiene la demanda permanente en todos los foros de planeta – y ahora acompañado por toda la Patria grande latinoamericana - para que la llama que encendió tu entrega, un día también ilumine ese suelo irredento para rendirte el definitivo homenaje.
Tus generales se quedan con el eterno repudio porque te abandonaron, te traicionaron, te entregaron, te robaron. Ellos volvieron a exterminar compatriotas, como era su costumbre y ya lo habían hecho desde el 1976 con más de 30.000 jóvenes.
Porque “Malvinas fue otro de los crímenes dictatoriales” como lo definiera tan certera y categóricamente el Presidente Néstor Carlos Kirchner.
"NO ME PREOCUPA EL GRITO DE LOS VIOLENTOS, DE LOS CORRUPTOS, DE LOS DESHONESTOS, DE LOS SIN ÉTICA. LO QUE MÁS ME PREOCUPA ES EL SILENCIO DE LOS BUENOS" Martin Luther King
"LLEGARÁ EL MOMENTO EN QUE NOS ENSARTAREMOS EL SOMBRERO HASTA LAS OREJAS FRENTA A LAS IGELSIAS, Y NOS DESCUBRIREMOS RESPETUOSAMENTE ANTE LOS BANCOS" (Comentario de don Aledo Luis Meloni sobre el veto de Angel Rozas a la Ley de descanso dominical)